miércoles, 8 de mayo de 2013

Rincones de León III: San Marcos



Junto con la Catedral y la Basílica de San Isidoro (que pronto tendrán su rincón en este blog), el Convento de San Marcos, actual Parador Nacional de Turismo, es una de las joyas arquitectónicas de la ciudad de León.



Concebido originalmente (siglo XII) como hospital para peregrinos, según consta en la donación de la Infanta Doña Sancha de Castilla para hospedaje de "los pobres de Cristo" que llegaban a la ciudad en su peregrinación a Santiago de Compostela, cuatro siglos más tarde se derribó para construirse el actual edificio, mediante una donación inicial de Fernando el Católico, siendo finalizado casi doscientos años después (s. XVIII).




Fue puesta la primera piedra de su fachada, joya del plateresco, el año de 1515, y es de un solo lienzo con muro de dos cuerpos, rematado en crestería, calada y candeleros, con medallones en su zócalo (personajes grecolatinos e insignes españoles) y cabezas de ángeles en su sobrezócalo.



Remata la fachada la torre palaciega (1711), la portada, con altorrelieve de Santiago triunfante en la batalla de Clavijo, clave representando a San Marcos y vano con escudo de armas de Santiago y del Reino de León.




La iglesia anexa, de estilo gótico hispano tardío, se une por el claustro con el convento, estando este dividido en dos tramos del siglo XVI (Juan de Badajoz el Mozo) y dos tramos más recientes (ss. XVII y XVIII). Su portada está flanqueada por dos torres (inacabadas) y en medio una gran bóveda de crucería. En una de las hornacinas de las torres podemos ver la fecha de finalización de la construcción de la iglesia: 3 de junio de 1541.




Tengo fotografías de la fastuosa sillería del coro (obra de Guillermo Doncel y de Juan de Juni), así como de los medallones de la fachada y de algún interior del Parador, pero eso será tema de otra entrada.



Se trata de uno de los hitos monumentales imprescindibles de toda visita a la ciudad, contándose entre los más completos y soberbios conjuntos renacentistas hispanos, referencia fundamental para la historia y el arte de estas tierras.




Actualmente son tres los usos que se dan al edificio. El primero de ellos es el de hotel de cinco estrellas, actual Parador Nacional de Turismo de León (uno de los mejores de Europa en su categoría), repleto de obras de arte (pinturas flamencas, tallas de madera, muebles, tapices, etc.), con biblioteca, regios salones, amplísimas habitaciones y un afamado restaurante (no dejéis de leeros el folleto oficial de la Red de Paradores, en pdf).





El segundo, como iglesia (consagrada en el año de su finalización, 1541). Y el tercero, como Museo de León desde 1869, donde podremos contemplar, entre otros tesoros, el Cristo de Carrizo (s. XI), la Cruz de Peñalba o el antiguo retablo de la iglesia de San Marcelo.




Pero los usos históricos del magnífico edificio han sido tan convulsos como la propia historia. Fue prisión (siendo el insigne Francisco de Quevedo uno de sus reclusos, confinado aquí por el Conde-Duque de Olivares durante cuatro años).



También fue sede principal de la Orden de caballería de Santiago para el Reino de León, Instituto de Segunda Enseñanza, Casa de Misioneros (y "Corrección" de Eclesiásticos), Escuela de Veterinaria, Casa Jesuita de Misiones, Hospital Penitenciario, Cuartel de caballería (y "Parada de Sementales"), Oficina del Estado Mayor del Séptimo Cuerpo del Ejército Español, Prisión Militar durante la Guerra Civil y la posguerra (y campo de concentración, símbolo de la represión franquista, con cerca de 800 fusilados, más de 1500 paseados y 600 sin asignar, junto con más de 15000 prisioneros políticos), Casa Central de los Escolapios, sede de la Diputación de León, sede de la Diócesis de León y sede de varios Ministerios (Guerra, Hacienda o Educación).

 

Una estatua que representa a un peregrino descansando sus doloridos pies, sentado en la base de un crucero, da fe de la vocación jacobea de este lugar destacado de la ciudad.


Espero que os haya gustado la entrada y, a los que no conocéis León, os dé un motivo más para visitarnos.

Salud.

(c) Javier Díaz Barrera, 2013