lunes, 17 de junio de 2013

Ruta Entrevados - Valle de Pinzón


Este domingo estuvimos haciendo esta preciosa ruta de senderismo por tierras de Lillo. Arrancamos al final del pueblo de Isoba, por el paraje denominado Langreo, en dirección a la hoz de Entrevados, siguiendo el curso del río Isoba. A unos cientos de metros del inicio, un puente sobre el río nos lleva al lago de Isoba, que nosotros dejamos a la derecha.




El campo estaba completamente salpicado de gamones (Asphodelus albus), ranúnculos y orquídeas. En ocasiones, el sendero está tan poco marcado que es fácil salirse del camino; además, la vegetación está tan alta que a veces nos superaba en altura...






Atrás, en la lejanía, dejamos el circo de Cebolledo, corazón de la estación de esquí de San Isidro. Justo al lado del puente que cruza el río hay un pequeño salto, y todo su curso está salpicado de rápidos, pequeñas cascadas y pozas. Un hito nos indica que el camino es el correcto.




Abandonamos la orilla del río para ascender por la garganta hasta llegar al pozo de la Leña, un lugar perfecto para tomar un baño en un día de calor. Volviendo al camino, la fuente "Herrumbrosa" permite que nos refresquemos antes de llegar al desvío.




Un indicador nos recuerda que si continuamos por la pista llegaremos al pueblo de Cofiñal. Pero nosotros volveremos al punto de partida rodeando el pico de San Justo. Desde el cruce nos quedan 6,5 km., la mayor parte de ellos en ascensión, por lo que decidimos parar e "hincarle el diente" a un bocata antes de proseguir.



A menos de un kilómetro desde el desvío nos encontramos con la cascada de los Forfogones, a la que no descendimos porque será objeto de otra salida específica para hacer las fotos correspondientes (en la foto la podéis ver desde arriba). Es impresionante la cantidad de agua que baja por todas las laderas: no es extraño que esté todo tan verde.







Pasado este tramo, nos adentramos en el precioso Valle de Pinzón, paraíso para el ganado caballar, del que había una buena representación. Más arriba, después de un trozo despejado sin árboles, el camino se adentra en un hayedo joven que nos acompañará durante más de dos kilómetros.








Tras el último repecho, bastante pronunciado, llegamos al alto del Collado Pinzón (1522 m.), el punto más alto de la ruta, habiendo ascendido más de 300 m. durante 6 km. Desde este collado tenemos una preciosa vista del Valle a un lado y de San Isidro al otro. En la pequeña charca de la cima se reflejan las montañas que nos rodean, aún con restos de nieve.







Un kilómetro más adelante, tras un paraje idílico cubierto de fragantes escobas en flor, y envueltos por su aroma, podemos contemplar la campa de Isoba, adivinándose la ubicación del lago y observando el pueblo de Isoba al fondo.




Poco antes de iniciar la bajada encontramos un hito que recuerda a Chegua, un corredor de BTT (Mountain Bike) fallecido mientras practicaba su deporte por estos parajes.





Una bajada en pendiente nos llevaría de nuevo al punto de partida, donde nos esperaban un par de cañas bien frías para recuperar el resuello. Tras dar cuenta del segundo bocata, y como nos quedaba de camino, paramos en el lago de Isoba, donde una docena de familias estaban pasando el domingo, con sus sillas de campo y tomando el sol pacíficamente. Desde allí tomamos rumbo de vuelta a León.




El tiempo acompañó durante todo el trayecto, no pasando nunca de 22 grados, y con un viento fresco que hacía el caminar más placentero. Una ruta circular que recomiendo a todo el que quiera pasar una bonita mañana rodeado de belleza natural; mejor antes de que el calor apriete. Espero que os haya gustado el sitio y que os anime a acercaros por la zona. ¡Hasta la próxima!


Más información sobre la ruta:






(c) Javier Díaz Barrera, 2013.